domingo, 16 de abril de 2017

dócha

Supongo que siempre te viste ganador, y no te culpo, yo nunca pensé que podías perder. Supongo que ambos siempre creímos que iba a ser yo quien esperara a que volvieras.

Pero sé que fuiste, que no me viste. Que me buscaste entre la gente, que esperabas que estuviese ahí. Pero no me encontraste. Porque no estaba. Porque no fui. 

Supongo, porque lo sé y te conozco, que me buscaste en otros ojos, en otros labios, en otras manos. Y no te juzgo, porque sé lo que es querer encontrarte en otros brazos.

Y supongo, y espero suponer bien, que nos encontraremos. Quizás no hoy, tampoco mañana, pero lo haremos. Siempre lo hacemos. Solo espero que esta vez sea diferente, y que no nos encontremos solo para volver a perdernos.

pd: supongo que esta vez gano yo

viernes, 3 de febrero de 2017

martes, 10 de enero de 2017

Anoche pasé por tu portal.
Como siempre, intenté mirar hacia otro lado para convencerme a mí misma de que era capaz de no buscarte, porque buscarte significaría que parte de mí espera que vuelvas,
que volvamos.
Y cuando creía que podía hacerlo, me sorprendí encontrando tu moto aparcada tal y como solía estarlo bajo mi casa.
Entonces crucé. Y no estabas.
Lo sé porque miré.
Te busqué.

sábado, 25 de junio de 2016

Hoy he escuchado decir a alguien que las cosas se escriben cuando están a punto de ser olvidadas para, así, hacerlas eternas. Así que he pensado en algo que esté a punto de ser olvidado, y he pensado en nosotros.

Él era como una ducha fría en pleno agosto, era como un lunes festivo. Era como despertarte y ver que todavía te quedan horas para dormir. Él era encontrar el lado más frío de la almohada en verano. Era encender la radio y coincidir con tu canción favorita sonando. Él era como la felicidad de un niño cuando los reyes magos aciertan con su regalo de Navidad. Era como el sonido de las olas rompiendo en la orilla.

Él era el bien.

Pero él era muchas más cosas.

Él también era la lluvia que te pilla cuando vas sin paraguas. Él era el enfado que coges al salir de la peluquería con un nuevo y desafortunado peinado. Él era la nostalgia de los días de frío. Era como perder el bus y tener que esperar veinte minutos más en la parada. Él era como llegar a casa a las tres del mediodía y que la comida aún no esté hecha. Él era como ir al cine y perderte el principio de la película.

Él era el mal.

Él era ambos. Era el ángel. Era el demonio.
Él era yo. Y yo era él.
Nosotros éramos.
Pero ya no somos.
Ya no seremos.
Simplemente,
fuimos.

Efímero: adj, que dura poco tiempo o es pasajero.

A todos y cada uno de nosotros nos asustan los finales. Hay finales tristes y también felices, pero todos conllevan algo que evitamos a toda costa: despedirnos.

Despedirse: verbo pronominal
(despedirse) 
Decir adiós

Los finales y, por lo tanto, las despedidas son resultado de la fugacidad. Todas y cada una de las cosas existentes son efímeras. Pero voy a escribir sobre lo más efímero que ha sucedido en mi vida. Voy a hablar de ti. 

Fuiste fugaz, al igual que esas estrellas que todo el mundo espera ver para pedir un deseo. Fuiste mi estrella y mi deseo, al mismo tiempo. 

lunes, 30 de marzo de 2015

spring lovers

Te miro y lo veo. Veo que debería haber dado marcha atrás cuando aún no tenías el poder de dañarme. Ya sabes, retirarse de la guerra antes de que llegue la bomba. Y ha quedado demostrado que tú eres experto en lanzar bombas y yo soy experta en hacer que me den de lleno.

Pero el otro día me fijé en el calendario y vi que había llegado la primera. La época de enamorarse, la época de equivocarse, la época de vivir. Respiré hondo y puede notar la felicidad. Porque yo no sé a vosotros, pero a mí el olor de la primavera me recuerda a la felicidad. Esa felicidad que sientes cuando un rayo de Sol calienta lo que las nubes y la lluvia han estado enfriando todo el invierno.
 Es la época en que el Sol derrite la nostalgia que nos trae consigo el frío. Es la época que hace que nuestros ojos vuelvan a ver en color. Es la época en que las flores florecen y los corazones rotos buscan una oportunidad para recomponerse.


Y quizás esta sea una buena primavera. Quizás mi corazón está cerca de ser recompuesto.

jueves, 9 de octubre de 2014

breath

Ha sido como si nunca hubiese pasado a nada. Se ha colocado a mi lado, con los brazos cruzados -como solía hacer siempre-, y no ha dicho nada. Solo había silencio, pero con él las cosas siempre eran así. 
Y yo solo me he limitado a memorizar muy bien cómo huele su perfume, porque quién sabe cuando podré olerlo otra vez. 
Y he apretado los dientes y he intentado convencerme de que él no se estaba dando cuenta de que mi respiración se había vuelto irregular. Ha sido como si el aire se hubiese quedado sin oxígeno. Como si el calendario hubiese dado marcha atrás. Como si la primavera hubiese vuelto. 
Pero con él siempre pasa lo mismo. Al final se va, como si nada hubiese pasado. Se va, y con él se lo lleva todo. Y al final, solo queda invierno

Y me han entrado ganas de gritarle ''¡Oye, que eso es mío!'', pero le he dejado llevárselo. Total, mi corazón no querría estar en otras manos.